El primer vuelo

Una pequeña Gaviota nació a orillas de un alto acantilado, un lugar que para cualquier gaviota, sería el ideal para aprender todo sobre volar y además, cazar, ya que tenían muy cerca el mar y no era necesario ni siquiera salir de aquel lugar, eran felices allí.

A medida que crecía, comenzaba a entender que debía aprender a volar, y cada día se acercaba al acantilado y al ver el mar, entraba en pánico y se refugiaba en el nido de nuevo, por lo que el miedo no le dejaba aprender nada.

Un buen día, decidió acercarse a aquel borde decidida, pero de nuevo, la altura y el miedo al inmenso mar le hizo retrasar muchos pasos, de nuevo en el nido. Al mismo tiempo, veía a sus hermanos despegar, planear, volar y reír junto a sus padres, que se llenaban de orgullo al verlos volar y felices.

El primer vueloEntre tanto alboroto, los padres enseñaban a sus hermanos a planear con agilidad, a cortar el aire, a acercarse a la superficie del agua para poder cazar y comer, algo que no fue problema para aquellos jóvenes valientes, pero su hermana veía con nostalgia en el nido como su hermano mayor conseguía su primera caza y la comía, luego su hermana y también sus padres.

Ante la situación, los padres le insistían en la importancia de aprender a volar, para sobrevivir y cazar, para no morir de hambre o frío era  necesario que alejara sus miedos, sin embargo no lo lograba.

Esa noche, el frío y el hambre azotaban a la pequeña gaviota que entre el desespero incluso pisoteaba el cascarón de su propio huevo, buscaba en las ramas cercanas y hurgaba en el nido en busca de algo de comer, pero no conseguía nada y no podía con aquella situación. Mientras en la colina más alta de aquel acantilado, se erguía su madre en cuidado de todos, con un gran trozo de pescado en su boca, el mismo que tomó con fuerza y se acercó a la pequeña.

Entre la emoción y el hambre, la gaviota intentaba acercarse y llegar a la comida en el pico de su madre, pero esta no bajaba la cabeza y se echaba hacia atrás, tanto que la pequeña gaviota resbaló y se cayó del acantilado.

En caída libre, aquella pequeña vio como su corazón se detenía y perdía el conocimiento, producto del miedo que la poseía en plena caída. De pronto recobró el sentido y se dio cuenta que sus alas estaban extendidas y cortaban el aire, que podía planear y más allá del mareo, estaba en pleno vuelo aquella gaviota, que recibía ánimo de su madre y toda su familia la felicitaba.

Al momento de ingresar al agua, la gaviota sintió como se hundían sus patas y comenzó a desesperarse y mover las alas, por lo que cada vez se hundía más y más y el desespero crecía, pero de pronto, su cuerpo flotaba en el agua y así, la pequeña superó el miedo y consiguió su primer vuelo.