Cuentos infantiles para dormir

Hermosos cuentos infantiles para dormir, con historias maravillosas para contarles a a los mas pequeños de la casa.

La princesa que no sabía reír. En cierta ocasión, existía una princesa que no sabía reír. Ya la habían visto muchos expertos y no lo lograban. Le habían comprado juguetes, la llevaron al circo, le contaron chistes y nada.

Los reyes emitieron un mandato real, dieron el anuncio que el que la hiciera reír tendría lo que quisiera. Llegaron muchos príncipes y nobles, y también campesinos a tratar de hacerla reír. Sin embargo, lo que todos querían a cambio era casarse con la princesa. Esto no fue algo del agrado de la princesa, de hecho aparte de no reírse comenzó a entristecerse.

Un día llego una mujer con una niña de la misma edad de la princesa:

– Si me permites me encargo de educar a la princesa y con mi hija verán que la hago reír, dijo la mujer
– ¿Qué harás con tu hija?, pregunto la reina

La princesa que no sabía reírElla forma parte de mi plan de hacerla reír –dijo la mujer. La cual parecía estar muy segura de lograrlo.

A los reyes no les quedo de otra que acceder, puesto que la niña que acompañaba a la mujer era muy agradable, y también porque nada les había funcionado. La niña y la princesa comenzaron a ir a clases y aprendieron todo tipo de cosas juntas y se entretenían. No se veía que la mujer hiciera algo especial. Sin embargo, la princesa era feliz.

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La princesa oía como su compañera reía como loca. Habiendo pasado una semana, entonces la princesa se acercó en silencio a su puerta, la abrió y luego vio como la mujer se ponía a hacerle algo debajo de los brazos a la niña, y con esto se reía mucho.

Al siguiente día, la princesa le pregunto a la niña por eso. –Son cosquillas, fue lo que dijo la niña, siempre mi mama me las hace. Eso es muy divertido. –Yo quiero probarlas dijo la princesa.

La niña le hizo cosquillas pero no le dieron risa. –No debes de preocuparte, le dijo la niña, luego intentaremos otra vez hasta que te rías.

Día tras día, la niña hacia su intento de hacer reír a la princesa con cosquillas, sin embargo, ella solo sentía algo leve. A pesar de todo intentaba a diario, y la princesa siempre se dejaba porque aunque no reía creía que era algo muy gracioso.

– Hazme cosquillas tú a mí, le dijo la niña

La princesa que no sabía reírEntonces la princesa lo hizo, y luego comenzó a reír la niña y gracias esto la princesa sonrió, puesto que no esperaba que fuera a reaccionar tan rápido a las cosquillas. La mama de la niña que estaba escondida, llego por detrás y le hizo cosquillas a la princesa, debido a las risas contagiosas de la niña y las cosquillas mezcladas, la princesa comenzó a reír.

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Los reyes se sintieron muy agradecidos, y luego le preguntaron a la mujer que era lo que deseaba a cambio, a lo que ella respondió: -Una nueva amiga para mi hija.

Las dejaron quedarse en el palacio y fueron amigas para siempre.