El caballo y el asno

Los asnos siempre se encargaron de llevar las pertenencias de sus amos sobre el lomo y luego de esto se los hacía caminar durante muchos kilómetros sin la comida y el agua suficiente que necesitan para poder estar bien. as1Esta es la historia de un hombre que tenía consigo a un caballo y a un asno, ambos tendrían que llevar la carga del hombre durante el largo camino que se hacía desde su hogar hasta la ciudad y venían haciéndolo muy bien hasta que el calor empezó a ser insoportable para todos.

El asno ya había caminado mucho, faltaba mucho para llegar, estaba cansado, no frenaban los viajantes ni un momento y necesitaba tomar algo de agua, entonces empezó a jadear y le dijo entre tanto al caballo que lo ayude con un poco de su carga para poder llegar al destino. En caso de no ayudarlo, simplemente terminaría muriendo porque se estaba esforzando al máximo con tanto peso en sus lomos. A pesar de la insistencia del asno en busca de ayuda por parte del caballo, el cual tenía muy poca carga y nada le costaría llevar un poco más para salvar a su amigo, el caballo se hizo el sordo como si no lo escuchara.

as2Hicieron todos unos pasos más y el asno falleció sin remedio alguno, en ese mismo momento, el hombre tomó toda la carga del asno y también su piel para colocarla sobre el caballo. El hombre no sabía nada de lo que ellos estaban hablando porque no entiende su idioma animal, aun así hizo pagar muy caro el desinterés del caballo que pudo en su momento haber ayudado con una o dos cosas que el asno estaba llevando demás. Sin embargo, por dejar morir a su amigo sin darle una mano, ahora tendría que llevar la carga de los dos y encima su piel para que todo sea más pesado.

La moraleja de esta historia es que hay que ayudar al prójimo cuando este lo necesita, no es sencillo pedir ayuda y si alguien nos la solicita significa que la necesita de verdad, entonces no se pueden hacer oídos sordos porque algún día podemos necesitar ayuda nosotros mismos y en ese momento habrá alguien más que haga oídos sordos para no escuchar lo que le estamos pidiendo. En cambio, si todos nos ayudamos es todo más sencillo y nadie termina de mala manera por falta de ayuda.